¡Hola Corazón! Qué alegría que te intereses por cuidar de ti. La verdad es que mover el cuerpo es pura magia, y si hablamos de Pilates, ¡es casi un superpoder! Déjame contarte con todo el cariño del mundo cómo el ejercicio y este método tan completo transforman nuestra vida. ¡Prometo ser ligera!
🌟 El ejercicio físico: Nuestro mejor aliado (y escudo protector)
El ejercicio no es sólo para vernos guapas —que ya lo somos—, sino para sentirnos imparables por dentro.
Chau, nubes grises: Al movernos fabricamos endorfinas, que son las hormonas de la felicidad. Es el mejor remedio natural contra el estrés de la rutina.
Corazón y hormonas felices: Nos protege de la diabetes y de los problemas del corazón. Además, le dice a la menopausia: «Conmigo no vas a poder».
Huesos de acero: Nos ayuda a ganarle la batalla a la osteoporosis. Así podremos seguir cargando las bolsas del supermercado de un solo viaje como las campeonas que somos.
🧘♀️ El Método Pilates: El secreto de la eterna juventud
Pilates es ese momento del día donde te mimas por completo. ¡Y vaya si se nota!
- Adiós a los dolores de espalda: Al trabajar el core (toda la zona del abdomen y la espalda baja), le dices adiós a ese dolor lumbar que a veces nos hace caminar como pingüinos. – Técnicamente tenemos la zona lumbar así como la charnela lumpo-sacra dañada por hiperlordosis la mayoría otras por sobrecargas, forzadas por la belleza sobre tacones o bien por debilidad por una vida sedentaria o por desequilibrio muscular por no saber más, antes. – Ahora empezamos a saber más, yo te acompaño…
- El famoso suelo pélvico: Fortalece esa zona tan importante para nosotras. Es maravilloso para el posparto, para la madurez y para que un estornudo inesperado no se convierta en una situación de riesgo extremo. ¡Un auténtico salvavidas! – Aquí trabajas el suelo pélvico de forma integrada en los ejercicios: Ejercicios Keggel sagrados.
- Flexibilidad de gimnasta: Te estira tanto que terminas midiendo un par de centímetros de altura más (o al menos esa es la sensación tan rica que te queda) y un par de centímetros de cintura menos (podrás activar el transverso sin dolor, sin inflamación y con consciencia). Lo que se traduce en que podrás ponerte el vaquero que tanto te gusta: ¡no lo tires!
- Paz mental (y respirar de verdad): Como te obliga a concentrarte en cada movimiento, tu mente se apaga. Te olvidas de la lista de la compra, del trabajo y de los problemas por una hora entera. ¡Es un spa para el cerebro!
Cuidar de tu salud es el acto de amor propio más bonito que puedes regalarte. ¡Te lo mereces ahora!
Si te apetece dar el paso, dime si te llama más la atención el Pilates en suelo (que lo puedes hacer en casa) o el Pilates con máquinas (que te hace sentir liviana). ¡Te leo encantada!


Deja una respuesta